Qal Qalbar

Posted on May 22, 2016

Mucho antes de que la memoria del hombre cobrara vida, los Arquitectos vivían.

Los Arquitectos eran seres que poseían “el saber” y la capacidad de crear vida. Fueron ellos quienes le dieron forma a la red que mantiene el balance en el ciclo de vida y muerte.

Bajo el cobijo de los Arquitectos, la gente vivía sin nombre, sin palabras, como el resto de las criaturas. Huyendo y cazando; ajenos a su muerte, pero a la vez inmortales, pues su nexo con el ciclo y los Arquitectos era perfecto.

Los Arquitectos se reunían a hablar en lo alto de un monte, lejos de lo oídos de sus criaturas; sin considerar la curiosidad de un hombre común que se ocultó entre las piedras para escuchar la voz de sus creadores.

El hombre escuchó todo cuanto pudo desde su escondite, maravillado por las palabras y el saber. Los Arquitectos se lamentaron terriblemente al descubrirlo. Su sabiduría les impidió tomar represalias contra el hombre, a quien llamaron “Qal Qalbar”, que en la primera lengua quiere decir “El Intruso”. Después de discutirlo, lo dejaron en libertad, conscientes de las consecuencias.

Qal Qalbar compartió el saber y la palabra con el resto de los hombres. La gente empezó a dialogar y a intercambiar sus nuevos pensamientos. La cadena de conclusiones les llevó pronto a enfrentarse con la idea de su muerte, impredecible e irrevocable.

Impulsados por el temor, los hombres usaron el saber para eliminar todo aquello que les amenazara. Tomaron control de la distribución y crecimiento de las plantas, desarrollaron métodos mucho más efectivos para dominar a otras criaturas, y manipularon la tierra y el agua para refugiarse del peligro.

La modificación del ciclo debilitó a los Arquitectos. Uno a uno se disolvieron en el aire como cenizas. Antes de desaparecer, le cedieron a Qal Qalbar el resto de su energía y le advirtieron sobre el colapso de la red.

Qal Qalbar ha vivido desde entonces, envejeciendo lentamente a través de los siglos. Testigo del ir y venir de las civilizaciones, y de la lucha humana por extender la vida.

Como lo advirtieron Los Arquitectos, cuando el hombre logró tomar control sobre sus principales amenazas, utilizó el saber para reducir el tiempo y esfuerzo de su trabajo. Predijeron también que la humanidad usaría el saber para asegurarse una forma de vida cómoda y placentera, sin preocuparse por la destrucción de la red.

Qal Qalbar recorrió los continentes balbuceando incomprensibles advertencias sobre el fin del mundo. Donde quiera que fue, le ignoraron. Durante milenios anduvo como un vagabundo demente.

Ante los ojos de éste viejo incoherente, los hombres quemaron los bosques, drenaron las lagunas y extrajeron prácticamente toda la sangre de la tierra para darle vida a sus máquinas. Los gigantescos vientres de los monstruos del mar se abrieron en las costas: revelando su interior repleto con desechos de tecnología humana. Qal Qalbar arrancó los pocos cabellos que le quedaban al ver espectáculo semejante, y lloró como un niño cuando comprendió que el fin vendría pronto.

En el momento más obscuro. Cuando la red estaba a punto de rasgarse irremediablemente, el saber del hombre dio sus primeros frutos de sabiduría. La humanidad finalmente se hizo consciente de la existencia de la red. Durante cientos de años de esfuerzo desesperado, la raza humana utilizó el saber para reconstruir la red y recobrar el equilibrio del ciclo. Para el viejo loco fue un milagro casi instantáneo, el espíritu de los Arquitectos resurgió en los hombres cuando el balance se recuperó, y Qal Qalbar pudo finalmente morir en paz.

BlackB

2 thoughts

  1. Es super in Teresa n te hijo y si gue escribiendo
    . Tu Tia Lidia

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    1. Gracias por tomarse el tiempo de leer mis cuentos tía. Le sigo.

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