Soy

Mi placer son la historias. Me gustan las historias cortas, las historias viejas, las historias locas y las historias que no tienen fin. Me gusta oírlas, verlas y soñarlas. Me gusta escribirlas y me gusta imaginarlas (es decir, convertirlas en imágenes). Existen más historias que estrellas en el cielo, pero yo sé, al igual que tú, que todas ellas forman parte de una sola historia que contamos con cada latido del universo, una historia más antigua que la luna e insondable como la pupila del cuervo.

El camino que me trajo aquí no es muy largo, pero parece un laberinto. Recuerdo que mi abuela me contó hace mucho tiempo la historia de un hombre que atestiguó el surgimiento de una gran grieta en una barranca solitaria. En su interior el hombre descubrió una galería con los tesoros más seductores que jamás habían visto sus ojos, de pronto un jinete vestido de negro lo sorprendió invitándolo a tomar lo que deseara, el hombre ciego de ambición entró y abrazó vorazmente una fortuna mientras la grieta se cerró para siempre a sus espaldas.

La tradición de los narradores es más larga que la memoria misma. Y en este juego todos somos principiantes.

Black B